
Es increíble como un beso puede cambiar al mundo como lo teníamos diseñado, es increíble como el roce de un par de labios puede hacernos tener sensaciones maravillosas, casi llevarnos al cielo.
¿Pero por qué ciertos labios no provocan esa sensación de placer?, ¿Por qué después de meses se siguen recordando esos labios que al parecer son prohibidos? Y es que el placer no conoce de advertencias, el placer no conoce de rencores y tiene la memoria concentrada en aspectos que, dependiendo de la persona, pueden ser nocivos.
A veces me parece mentira la forma en que un par de labios cambió la manera en como veía al mundo, cambió mi plan y mis sentimientos con tan sólo un roce. Es difícil, por que no es la persona correcta la que despierta ésto.
Es muy fácil enamorarse de un don juan, tal vez tienen maestría en las artes de la seducción y cuando menos lo esperas, aunque no lo tengas planeado y tu mente te diga que pares al corazón, éste se niega y termina lastimado pues un don juan jamás será sólo para una mujer.
Y cuando menos lo esperas estás frente a una computadora esperando que él conteste tu saludo, cuando menos lo esperas estás usando una mascara sólo para protegerte, sólo para que él no te sienta vulnerable y no crea que caíste en la trampa.
Y es que apasionarse por la persona incorrecta es tan común, casi da vergüenza la manera tan fácil en la que caíste, es como haber tropezado en un hoyo que desde kilómetros viste y pensaste "yo lo voy a esquivar y no me va a pasar nada" Error!! Eres la más lastimada y aún así te levantas fingiendo que nada pasó.
Pero en fin, el chiste es no volver a caer nunca más.